Islarios_de_contemporaneidad_Anomia_digital_y_crítica_de_perspectivas_múltiples

Islarios de contemporaneidad. Anomia digital y crítica de perspectivas múltiples

Autor del libro publicado en la colección Ad Hoc del CENDEAC

Pensar lo contemporáneo desvela lúcidas perplejidades y un piélago de complejidad, por lo que el naufragio acecha, si no se establece una ruta concreta.

La travesía que propone este libro busca sumergirse en lo digital para explicar su esencia y la desorientación que ha provocado, con el objetivo de valorar los motivos de este malestar y descubrir costas de buena esperanza.

Este viaje tiene inicio en una concepción del mundo continua, uniforme y homogénea, que se ve fragmentada en un acelerado paisaje de imágenes y simultaneidades. Asumir esta realidad implica su análisis, pero también recrear una experiencia que afecta inevitablemente al propio relato.

Como consecuencia, aparecen unas “islas”, con el arte como escenario, que constituyen un elocuente archipiélago. De esta manera, el tipo de crítica presente en las conclusiones deviene estrategia narrativa para comprender lo contemporáneo más allá de las inestabilidades de partida.

Solamente queda que cada lector trace su propia cartografía, esperando que este libro sea una buena atalaya para sus horizontes.

Índice

#0 Introducción
Pensar lo contemporáneo
Islarios como forma narrativa 

#1 Cartografías de inestabilidad
Terra Infirma
Outwardly from Earth’s Center
Venetiae pars I: Architettura immaginata 
Cartografías contemporáneas

#2 Hacia la era de Hermes
El paso a una nueva época
· El ojo alado
· En perspectiva: homogeneidad y continuidad
· Desestabilizaciones sociales
De la metrópolis a la esfera pública
· El París del siglo XIX y la aparición de la multitud
· Vida en común
· Esfera pública
La era de Hermes
· El mensajero
· Iconosfera global
· Apocalípticos e integrados

#3 Orden y discurso
Cultura porqueria 
Bologna Towers                                                              
Desacuerdos  
Altermodern 

#4 Percepción del mundo en la sociedad red
Marco conceptual de la sociedad red
· Cronología y léxico de un nuevo paradigma 
· Todo fluye en la sociedad red 
¿Desde dónde percibimos?  
· Virtualidad     
· Ubicuidad  
· Tiempo atemporal  
· Crisis de la razón cartográfica y ciberesfera    
Prolegómenos de la imagen digital  
· De la fotografía a la postfotografía 
· Imágenes autorreferenciales y en gerundio 
· Crítica para el mundo imagen 

#5 Imágenes de la ciberesfera
Lutetiae Parisiorum pars I: La Vitesse & Les immatériaux
La conquista de la ubicuidad
Systems of Systems
The File Room 

#6 Panoramas de la anomia digital
Marco conceptual de la anomia digital 
· Anomia
· Glosario de la anomia digital
Anomia desde un punto de vista social
· Enfermos de velocidad 
· Del reflejo de Narciso a la personalización masiva
· Big data como Big Brother
· Resistencias al imperativo tecnológico
Anomia desde un punto de vista psicológico
· Visualizando el mundo
· La atención ya no es lo que era
· Cambios neurológicos
Anomia desde un punto de vista gnoseológico
· Externalización de la memoria y mal de archivo
· La desaparición de la teoría y del autor
· De la brevedad a la reducción de la pluralidad
· La era de la desinformación

#7 Iluminaciones hacia un horizonte social
Index     
La condition post-photographique  
Duty-Free Art                  
Postvérité

#8 Hacia una crítica de perspectivas múltiples 
Crítica y multiplicidad
Hacia otros islarios

#9 Rutas de contemporaneidad  

#10 Agradecimientos 

#11 Índice de nombres

#12 Fuentes

Principales reseñas

Antonio Fernández Vicente: Le monde diplomatique, (diciembre de 2021), p. 31:

A modo de ensayo experimental, Pedro Medina nos propone un viaje por lo contemporáneo no tanto para hallar respuestas como para formular las preguntas adecuadas. En una época como la nuestra, marcada por la sensación de inestabilidad y un creciente malestar, «la vida ha ganado en incertidumbre, pero también en fascinante posibilidad». Para pensar el propio presente, Medina traza múltiples itinerarios en un libro que alterna el ensayo filosófico y sociológico con la narrativa poética de tendencias artísticas, de Bologna Towers de Greenaway a Charles Sandison, de la crítica de la velocidad en Virilio a la posfotografía de Joan Fontcuberta.

La estructura del ensayo sigue la estela fragmentaria de Italo Calvino, Cortázar o los senderos que se bifurcan en Borges. Así, la lectura de los problemas formulados en el texto, tales como la anomia digital que atraviesa cualquier campo de experiencia hoy en día, puede ser reconfigurada por el propio lector para que cartografíe e interprete «una realidad plena de perspectivas y metamorfosis» en el contexto proteico de la sociedad red.

En ocasiones, la forma y el contenido de un ensayo confluyen felizmente para proyectar nuevos e inesperados itinerarios y recorridos que rechazan «la existencia de un único sentido transitable», y es el caso de Islarios de contemporaneidad. No se trata únicamente de una crítica que diagnostique los motivos fundados o infundados del malestar en el presente, sino de contar con herramientas de pensamiento para imaginar otros modos de realidad desde el sentido de posibilidad musiliano: «Se defiende así la multiplicidad de puntos de vista como acercamiento idóneo a una realidad compleja y cambiante, no dando consignas ni juicios cerrados al lector, sino perspectivas para que saque sus propias conclusiones.

Miguel Cereceda: «Pasar la mano por el lomo» (mejores libros de arte de 2021), ABC Cultural, (18/12/2021), pp. 20-21:

¿Qué significa ser contemporáneo? ¿Cuáles son los rasgos fundamentales de nuestra cultura? ¿Cómo se construye y cómo se relata la Historia? Pedro Medina aborda el diagnóstico de la cultura contemporánea como una especie de viaje, a medias entre la ficción, la navegación, el arte y la sociología, en el que traza una cartografía como de un archipiélago, que partiendo de la isla Utopía se lee a saltos, como la ‘Rayuela’ de Cortázar.

Luis Francisco Pérez, FB, 30/09/2021

…¿es un «ensayo» o una multiplicación imparable de perspectivas; parecido, se diría, a los hermosos planos y maquetas de las arquitecturas de Zaha Hadid donde las líneas son islas? […] el placer que estoy experimentando con el mismo, y la enriquecedora experiencia de su lectura.

[…] su propia estructura marca el «tempo» de lectura, con las debidas interrupciones provocadas por los «desprendimientos geológicos» que la información va generando (imparable la búsqueda en google o los links que proporcionas), este es un motivo; y el otro se instala en el haber del respeto que manifiestas a la figura del lector, al cual le otorgas el título de «medium» entre tú, hacedor del libro, y el contenido intelectual de la propuesta (que a veces incluso hasta se aleja de ti o se revela contra ti: es un pensamiento vivo, un «golem» de noble arcilla maleable) […] y las magníficas interrupciones las entiendo como elementos estructuradores del sentido general del ensayo. Ah, pero entonces ¿es o no es un ensayo? ¿Y si fuera algo así como el denso catálogo de una ‘¿Documenta’ por realizar, incluso la imponente investigación en torno a la imposibilidad de su misma realización? ¿O acaso es el laborioso ensayo práctico y teórico de una monumental agrupación sinfónica que lo mismo interpretan la 8ª Sinfonía de Mahler (se necesitan cientos de ejecutantes, y por eso se la conoce también como la «Sinfonía de los Mil»), que las refinadas miniaturas de Anton Weber o Giacinto Scelsi, que en ocasiones se diría que hasta un solo intérprete parece molestar al silencio de la composición? Por eso, estos islarios de nuestro presente se me ‘configuran’ a modo del archipiélago de Hölderlin donde el mar, centro del cosmos, constituye a la vez el tema y el ámbito de la creación poética (o ensayística en este caso).

Se puede imaginar que en la lenta o demorada lectura por estos «mares de locura» (valga el súbito recuerdo de este verso perteneciente a un hermoso bolero de apropiado título, «La barca») el lápiz auxiliar ha sido un importantísimo remo para subrayar tantas ideas (o recuerdos de obras concretas y exposiciones de arte ya pasadas que tenía olvidadas) que de alguna manera externalizan, en otra dimensión y bajo otro pensamiento especulativo, la imparable riqueza de lo que estas islas han sabido proyectar desde tu propia fantasía discursiva. 

[…] estas pocas y apresuradas líneas son una simple anotación “nel mezzo del camin” del libro (catálogo de arte, ensayo inclasificable, volumen de teoría del arte, análisis de filosofía del presente, vademécum de saberes vivos, documentación de compleja clasificación, libro de viajes, tratados de poesía visual, pero igualmente vital y existencial…). Espero que cuando lo acabe (él decidirá ese momento) pueda escribir un texto que al menos intente estar a la altura del formidable y plural contenido que entre sus páginas encuentras. No quisiera despedirme sin antes transcribir una de las muchas anotaciones que he subrayado, y que bien sirve como rúbrica condensada de uno de los muchos “Ulises” con que nos encontramos en este viaje infinito:

“Este es el viaje de todos aquellos que aprecian el puro placer de la hipótesis y del proyecto como obra, aventurando navegaciones que rechazan la existencia de un único sentido transitable”.

Carlos Jiménez: «El islario y la anomia», Fb, 05/10/2021

En este libro portentoso de Pedro Medina obran tanto la pulsión enciclopédica como el big bang, tendencias contradictorias puestas en este caso al servicio de la inteligencia de la que él califica de «sociedad en red”, cuyo protagonista no es la tumultuosa muchedumbre de los motines, sino la incorpórea y proteiforme multitud de singularidades reivindicada por Toni Negri y Michael Hardt. 

La temporalidad de esta sociedad es la contemporaneidad, entendida como concurrencia simultánea de temporalidades disimiles y con frecuencia discordes, que resisten tenazmente a su reducción a un tiempo unitario y homogéneo. En un momento dado quise calificarlas de “discretas”, en el sentido matemático del término, pero renuncié al intento porque para Medina ninguna de estas temporalidades coexistentes admite el cierre o la clausura, entregadas como están a los desfondamientos, las hibridaciones y yuxtaposiciones. La sumatoria de heterogeneidad y simultaneidad de la contemporaneidad así concebida supone, sin embargo, un enorme desafío para quienes, como Medina, intentan captarla utilizando el paradigma del libro. La linealidad inexorable del texto impreso impone unas restricciones que deben ser dinamitadas si se quiere ser congruente con la naturaleza de una contemporaneidad cuyo modelo cosmogónico más apropiado es el Big bang, esa inaudita explosión, esa singularidad irreductible, el momento fundacional de un universo en expansión irremediablemente fragmentado, que se aleja vertiginosamente de sí mismo, porque en realidad nunca es el mismo. Tal y como lo hace este libro que, respondiendo a la voluntad enciclopédica de su autor, se esfuerza por captar y otorgar sentido a los omnipresentes e inagotables flujos de información que dan cuenta de acontecimientos y situaciones, de equilibrios y catástrofes, de instantes y duraciones, de individuos y multitudes, de potencias, poderes y empoderamientos, de estéticas y de éticas, de memorias y desmemorias y –cómo no– del crecimiento exponencial de interpretaciones y macro y micro-relatos. Y la verdad es que lo consigue a fuerza, eso sí, de transformarse en un hipertexto, cuya inevitable conexión con la red lo convierte en una invitación constante a realizar asociaciones y emprender derivas, dejándose arrastrar por sus inagotables líneas de fuga. Un libro interminable, un Aleph borgiano, un libro laberíntico a la manera de la rayuela cortazariana, que para ofrecer un asidero a dichas derivas y un catálogo de destinos posibles acude a la imagen subyugante del archipiélago. O para ser precisos a la de islarios, incluida con toda razón en su título. La biblioteca de Babel, Cosmos, Communitas, Cárcel de amor, Terra inquieta o Utopía son los nombres más topológicos de las islas de este singular islario, que me aventuro a pensar que son igualmente los nombres secretos, las condensaciones si se quiere, del ingente cúmulo de deseos, experiencias, necesidades vitales, lecturas, intuiciones e investigaciones hechas por su autor, que son las materias primas de esta obra admirable. 

Su título contiene otra idea poderosa, la de la anomia digital. La anomia es un concepto que, desde que fue acuñado por Emile Durkheim hace más de un siglo, ha sufrido diversas interpretaciones y reelaboraciones que son otras tantas pruebas de su fecundidad y de su necesidad perentoria. En manos de Pedro Medina se transforma en un instrumento muy apto para diseccionar el Stimmung, el estado de ánimo de todos aquellos a quienes la sociedad digital tiende a privar de las destrezas, los hábitos, las convicciones y los rituales que son la consistencia misma de sus vidas, la materia que ahora se desvanece sin dejar rastro en la inmaterialidad del ciberespacio. Él no elude la dimensión trágica de esta anomia, pero al mismo tiempo reivindica las posibilidades que ofrece al despliegue de perspectivas críticas capaces de poner en cuestión los medios y las estrategias de control social que asedian a la sociedad en red.

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Ficha técnica

Título: Islarios de contemporaneidad. Anomia digital y crítica de perspectivas múltiples
Autor: Pedro Medina
Ilustraciones: Miguel Sánchez Lindo
Idioma: castellano
Editorial: CENDEAC, 2021
ISBN: 978-84-15556-91-6
CENDEAC
Presentación del libro
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